Al cierre del primer trimestre de 2024, las remuneraciones del sector privado en Venezuela mostraron una mejora frente al mismo período del año anterior, según datos del Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF). En las actividades de comercio y servicios del Área Metropolitana de Caracas, la remuneración promedio mensual se ubicó en torno a los US$225, por encima de los cerca de US$141 registrados un año antes. El movimiento contrasta con lo ocurrido en el sector público, donde las remuneraciones quedaron rezagadas y perdieron terreno en la comparación interanual.
Por qué las remuneraciones se miden en dólares
Que una remuneración pagada en Venezuela se exprese en dólares puede resultar llamativo, pero responde a una necesidad práctica de comparación. El bolívar, moneda en la que se liquidan los salarios, ha atravesado episodios prolongados de depreciación e inflación elevada. En ese contexto, una cifra en bolívares pierde significado con rapidez: la misma cantidad nominal representa un poder de compra muy distinto de un mes a otro. Convertir los ingresos a una moneda de referencia estable, como el dólar, permite seguir su evolución real a lo largo del tiempo y contrastar trimestres separados por meses de alta inflación.
Esta lógica se apoya en la dolarización de facto que caracteriza a buena parte de la economía venezolana. Numerosos precios de bienes y servicios se fijan o se ajustan en referencia a la divisa, de modo que el poder adquisitivo efectivo de un trabajador depende, en la práctica, de cuántos dólares equivale su ingreso mensual. Medir las remuneraciones en esa unidad no supone que se paguen en efectivo en moneda extranjera, sino que ofrece una vara común para valorar su capacidad de compra. Para seguir la evolución de la divisa que sirve de referencia puede consultarse la sección de tipo de cambio.
La divergencia entre el sector privado y el público
El dato del primer trimestre de 2024 pone de relieve una separación creciente entre dos mundos laborales. En el ámbito privado —en particular en comercio y servicios del Área Metropolitana de Caracas— las remuneraciones se ajustaron al alza, en un intento de las empresas por retener personal y responder a la presión de los precios. En el sector público, en cambio, los ingresos quedaron rezagados y su valor en dólares tendió a comprimirse.
Varios factores contribuyen a explicar esa brecha. Las empresas privadas cuentan con mayor flexibilidad para revisar sus estructuras salariales y suelen indexar de manera informal parte de la compensación a la referencia cambiaria, con el fin de sostener la atracción y retención de trabajadores en un mercado laboral tensionado. El empleo público, por su parte, depende de tabuladores y de decisiones presupuestarias centralizadas, con un salario base que se ha mantenido prácticamente congelado en bolívares durante períodos prolongados. Cuando la inflación y la depreciación avanzan pero el salario nominal no se actualiza en la misma medida, el resultado es una pérdida sostenida de valor en términos de divisa.
Esa dinámica ayuda a entender por qué dos trabajadores con ocupaciones comparables pueden percibir ingresos muy distintos según el sector en el que se desempeñen. La divergencia no es solo una fotografía de un trimestre, sino el reflejo de mecanismos de ajuste diferentes ante un mismo entorno macroeconómico. El seguimiento continuo de estas cifras se recopila en la sección de salarios.
El ingreso por categoría y la canasta alimentaria
El promedio de US$225 esconde una fuerte dispersión según la categoría ocupacional. De acuerdo con el OVF, en el sector privado de comercio y servicios de Caracas los obreros percibieron alrededor de US$205 mensuales, los profesionales y técnicos unos US$332 y los gerentes cerca de US$485. La distancia entre el piso y el techo de esa escala ilustra hasta qué punto el promedio resume realidades muy distintas.
El contraste se vuelve más elocuente al confrontar esas cifras con el costo de la canasta alimentaria, que en el primer trimestre de 2024 se ubicó en torno a US$379 —una caída de 3% en dólares respecto al mismo período de 2023—. Solo la categoría de gerentes superó ese umbral; obreros y profesionales quedaron por debajo del costo de la canasta básica de alimentos.
También hay una marcada disparidad regional en las remuneraciones privadas: frente a los US$225 de Caracas, en Zulia el promedio fue de unos US$208, en Nueva Esparta de US$162 y en Anzoátegui de apenas US$85. En cuanto a la forma de pago, el OVF estimó que alrededor del 85% de los salarios se abonaron en dólares o su equivalente en bolívares a la tasa oficial, otra señal de la dolarización de la economía.
Qué representa el salto de US$141 a US$225
El paso de una remuneración promedio de alrededor de US$141 a cerca de US$225 en el sector privado supone un incremento apreciable en la comparación interanual. En términos generales, significa que el ingreso medio expresado en dólares en las actividades de comercio y servicios de Caracas se situó, al cierre del primer trimestre de 2024, sensiblemente por encima del nivel de doce meses antes.
Conviene, sin embargo, leer esa mejora con cautela. Un aumento medido en dólares indica que el ingreso recuperó capacidad de compra frente a la referencia cambiaria, pero el punto de partida era bajo, de modo que el nuevo nivel sigue siendo modesto para cubrir el costo de vida de un hogar. El promedio, además, resume situaciones heterogéneas: coexisten empleos mejor remunerados con otros que apenas se movieron, y la cifra media no capta esa dispersión. La comparación interanual resulta útil precisamente porque neutraliza en parte la distorsión que introduce la inflación, al confrontar el mismo trimestre de dos años consecutivos en una unidad estable.
El contraste con el sector público refuerza esa lectura. Mientras el ingreso privado avanzó en la comparación anual, el público retrocedió o se estancó en dólares, de forma que la mejora del promedio general oculta trayectorias opuestas según el origen del empleo.
El salario mínimo en bolívares y el ingreso total
Una parte central del análisis salarial en Venezuela radica en la distancia entre el salario mínimo fijado en bolívares y el ingreso total que efectivamente percibe un trabajador. El salario mínimo nominal se ha mantenido en niveles muy reducidos y prácticamente sin ajuste durante períodos extensos, de modo que, convertido a dólares, representa una fracción menor del ingreso mensual de la mayoría de los ocupados.
Para compensar esa insuficiencia, el ingreso de muchos trabajadores se completa con bonificaciones y asignaciones que no forman parte del salario base. Estos componentes —conocidos genéricamente como bonos— han ganado peso relativo dentro de la compensación total, tanto en el empleo público como en el privado. El resultado es una estructura de ingresos en la que el salario mínimo legal describe cada vez peor el nivel real de remuneración: el monto que un trabajador lleva a casa depende, en buena parte, de esos añadidos variables más que del tabulador oficial.
Esa configuración tiene implicaciones relevantes. Al recaer el ingreso en bonificaciones que no siempre inciden en prestaciones, vacaciones o aportes de seguridad social, el trabajador queda más expuesto a que cualquier recorte o congelamiento de esos componentes reduzca su remuneración efectiva. También complica la comparación entre sectores, porque la proporción entre salario base y bonos varía según el empleador. Por eso, al analizar las remuneraciones conviene atender al ingreso total en dólares y no únicamente al salario mínimo nominal expresado en bolívares.
Remuneraciones, inflación y poder de compra
El valor de una remuneración no se agota en su monto: lo decisivo es cuánto permite adquirir. De ahí que el análisis salarial resulte inseparable del comportamiento de los precios. Cuando la inflación avanza con fuerza, un ingreso que en dólares parece estable puede perder capacidad de compra si los precios internos suben más rápido que la referencia cambiaria; y una mejora nominal en bolívares puede diluirse por completo en pocos meses de alta inflación.
En el primer trimestre de 2024, la recuperación del ingreso privado en dólares apuntó a una ganancia de poder adquisitivo respecto de un año antes, siempre que los precios no hubieran crecido en igual proporción. En el sector público, el rezago de las remuneraciones frente a la evolución de los precios se traduce de manera más directa en una erosión del poder de compra. La relación entre salarios e inflación es, por tanto, el eje que determina si una variación en el ingreso se traduce en bienestar real o si apenas compensa el encarecimiento de la canasta. El seguimiento de esa evolución de precios puede consultarse en la sección de inflación.
Ese vínculo explica por qué las cifras de remuneración se interpretan siempre en conjunto con las de inflación y tipo de cambio. Un mismo nivel de ingreso en dólares puede significar realidades opuestas según el ritmo al que suban los precios internos, y solo el cruce de las tres variables ofrece una imagen fiel de la situación del trabajador.
¿Cuánto fue la remuneración promedio del sector privado en el primer trimestre de 2024?
Según el Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF), la remuneración promedio mensual en comercio y servicios del Área Metropolitana de Caracas se ubicó en torno a los US$225 al cierre del primer trimestre de 2024, frente a unos US$141 en el mismo período de 2023.
¿Por qué las remuneraciones se expresan en dólares y no en bolívares?
Porque el bolívar ha registrado episodios prolongados de depreciación e inflación, lo que hace que una cifra nominal pierda significado con rapidez. Convertir los ingresos a dólares ofrece una unidad de comparación estable para seguir su evolución real, en línea con la dolarización de facto de buena parte de la economía.
¿Qué pasó con las remuneraciones del sector público?
Quedaron rezagadas. Mientras el ingreso privado subió en la comparación interanual, las remuneraciones del sector público perdieron terreno, en buena parte porque dependen de tabuladores y decisiones presupuestarias centralizadas y de un salario base congelado en bolívares.
¿Qué representa el aumento de US$141 a US$225?
Es un incremento apreciable en la comparación interanual del ingreso privado medido en dólares. Aun así, el punto de partida era bajo, por lo que el nuevo nivel sigue siendo modesto para cubrir el costo de vida, y el promedio resume situaciones muy heterogéneas.
¿Por qué el salario mínimo en bolívares dice poco sobre el ingreso real?
Porque el salario mínimo nominal se ha mantenido en niveles muy reducidos y sin ajuste durante períodos extensos. El ingreso efectivo de muchos trabajadores se completa con bonificaciones y asignaciones que no forman parte del salario base, de modo que el ingreso total en dólares describe mejor la remuneración real.
¿Cómo se relacionan las remuneraciones con la inflación?
El poder de compra de un ingreso depende de cuánto suban los precios. Un salario estable en dólares pierde capacidad de compra si la inflación interna avanza más rápido que el tipo de cambio, por lo que las cifras salariales se interpretan siempre junto a las de inflación y tipo de cambio.
¿Cuánto ganaban obreros, profesionales y gerentes?
En el sector privado de comercio y servicios de Caracas, los obreros percibieron alrededor de US$205 mensuales; los profesionales y técnicos, unos US$332; y los gerentes, cerca de US$485, según el OVF.
¿El ingreso alcanzaba para la canasta alimentaria?
La canasta alimentaria se ubicó en torno a US$379 en el primer trimestre de 2024. Solo la categoría de gerentes superó ese umbral; obreros y profesionales quedaron por debajo del costo de la canasta básica de alimentos.
¿Cuánto ganaba en promedio un empleado del sector público?
El salario base público se ha mantenido congelado desde marzo de 2023. Sumando los bonos otorgados, el ingreso promedio del sector público rondó apenas los US$55 mensuales, muy por debajo del privado.
¿Había diferencias regionales en las remuneraciones?
Sí: frente a los US$225 de Caracas, el promedio fue de unos US$208 en Zulia, US$162 en Nueva Esparta y US$85 en Anzoátegui.
¿En qué moneda se pagaban los salarios?
El OVF estimó que alrededor del 85% de los salarios se abonaron en dólares o su equivalente en bolívares a la tasa de cambio oficial.
¿De dónde proceden estas cifras?
Las cifras citadas corresponden al Observatorio Venezolano de Finanzas (OVF). En este portal se presentan como referencia, junto a otras fuentes públicas, dentro de series ordenadas. Consulte la metodología para más detalle.